jueves, 8 de marzo de 2012

Soy


…quizás no sea capaz de mantener conversaciones brillantes.
…quizás no sea capaz de contar un chiste sin destrozarlo.
…quizás no tenga ropa elegante y cara.
…quizás mi estilo no se puede considerar estilo.
…quizás mis canas me envejecen.
…quizás tengo unos cuantos kilos de más y no soy el súmmum de la belleza.
…quizás no tenía un trabajo estable.
…quizás no nade en abundancia económica.
…quizás me equivoqué por el camino muchas veces…

 Mas, no son necesarias brillantes conversaciones para hablar con mi gente. No soy graciosa, lo tengo asumido, pero tengo buen sentido del humor. Mi ropa no es la mejor del mundo, pero está limpia y es la que puedo comprar. Mi estilo es cómodo, no necesito subirme a unos supertacones para sentirme bien. Me gusta que mi pelo me recuerde que voy siendo algo más que joven, aunque se lo impida de vez en cuando. Es cierto, tengo unos cuantos kilos de más, ¡y qué! Mi belleza se fue quedando en el camino recorrido, pero no toda. Mis ingresos son mínimos, pero me voy apañando. Me equivoqué muchas veces, pero aprendí muchas cosas, disfruté de muchísimas… no tengo ninguna intención de hacer complicadas las cosas sencillas…

jueves, 23 de febrero de 2012

... uno, dos, tres...¡agua!


… y cada vez que miró esa mano derecha recuerdo el agua saliendo de aquella taza…

Comenzaré por el principio… hoy comenzó siendo un día más, uno entre otros tantos. La rutina matutina ha sido la habitual. El despertador, lejos de quedarse mudo, anunciaba con su habitual verborrea que era la hora de comenzar oficialmente. Se terminó la sufrida intentona de que Morfeo acudiera en mi ayuda. (¿Para qué se llaman dioses, si luego no tienen poderes?).
Entrar en la habitación de mi hija (toda una aventura), hoy tocaba ladrido, qué le vamos a hacer. Entrar en la de mi hijo que a pesar de no gustarle nada despertarse, lanza un beso en señal de cariño…
La ducha, me quedaría bajo el agua eternamente, aún corriendo el riesgo de parecerme a una uva pasa (es la mejor de las opciones que se me ocurre, ¡ja!). … la mochila, la toalla, el bañador, las chanclas… zumo de naranja, pasta de dientes, hacer la cama, … casi es la hora, ¡joder! la lavadora ha terminado… ¡coño! tengo que tenderla (se supone que Pepito Grillo tiene cosas mucho más importantes que hacer), aún me quedan cuatro minutos, ¡hay tiempo! … la cazadora, la mochila, los chicles, los besos, ¡buen día!, las muletas… ¡bien! ya estoy fuera de casa. (Me río yo de los atletas de los tres mil obstáculos).
Según subo la calle, sorteando diversas sustancias (unas más identificables que otras), saludo al barrendero, al señor que va a caminar todos los días, y al dueño de la tienda de electrónica… ya estoy en la parada del bus. Tras unos minutos de espera, aparece a lo lejos, viene lleno, tanto que para entrar hay que hacer malabares (con mochila y muletas incluidas) y para colmo, cuando ya estoy dentro, veo que el conductor es el gracioso que me debe haber recibido con la misma broma unas diez veces: “… la seguridad social tiene un método novedoso para rehabilitar a los cojos. Han alquilado un terrenito en Rodas Viejas y han cambiado a los fisioterapeutas por unas vaquillas, el 90% de los pacientes sufren una cura milagrosa e inmediata.” Todo esto me suelta mientras paso mi tarjeta y sonrío con cara de “ya conozco la novedad”… Mientras esperamos a que el semáforo nos de paso, se da cuenta, junta las manos y pide disculpas con ojitos de cordero degollado. “Tranquilo, es bueno comenzar el día con humor… ja ja ja…”
El recorrido es aburrido, exceptuando la llegada al final de la Gran Vía, el sol baña con sus primeros rayos los Dominicos, casi todos los días me sorprendo diciendo para mis adentros “¡hala!”.
Fin del recorrido, frenazo, salida atropellada del bus, ¡qué frío!
Al fin estoy en la clínica, ¡conseguido y puntual!
¡Buenos días! … la mal apodada “máquina que no hace nada” me espera. Fuera muletas, mochila, abrigo y zapatillas… 20 minutos de relax y después al agua… pero ¡sorpresa! el agua estaba saliendo de paseo y no precisamente venía de la bañera. El cuarto de baño de los chicos se encharcaba por momentos… alguien (no muy civilizado, por decirlo de una manera educada) había introducido de manera sutil y muy eficiente, un objeto no identificable en la taza… fuera calcetines, ¡chanclas al rescate!, ¿cerrando la llave de paso de la taza dejará de salir agua? ¡efectivamente!... metida en mitad del charco, con los pantalones arremangados, oigo salir de mi boca (como quien ve la escena desde las alturas): “si me traes unas pinzas o algo así, puedo sacar lo que está tupiendo la taza”. Mientras pienso para mi “no pienso meter la mano ahí sin más”. Mas las pinzas eran cortas y mi mano nota como el agua la moja… y claro (con la suerte que he tenido siempre) las pinzas no logran arrebatar el objeto a la taza, así que en un acto de purita idiotez paso las pinzas empapadas a mi mano izquierda mientras mi mano derecha se sumerge en la taza para liberar el objeto no identificado, que pasó a tener nombre segundos más tarde… No me lo podía creer, tenía una compresa de la mano y no era mía… ¡puag! ¿una papelera? ¡joder! ¡una papelera, ya!
15 minutos después el agua encharcada estaba recogida… durante los cuales no pude parar de repetirme a mi misma: “no te preocupes, te darás una ducha ahora mismo, no te preocupes y no lo pienses”. Claro, que inevitablemente, media hora en la bañera gigante de una habitación donde sólo estas tu, no es precisamente el lugar ideal para distraerte y no pensar en lo que acaba de ocurrir… Dos duchas más tarde, un crujido de espalda después y un viaje de vuelta a casa, no he podido evitar necesitar una nueva ducha, tengo la mano enrojecida de tanto frotar y el brazo casi en carne viva… he pensado en meterla en lejía, pero es demasiado drástico y malísimo para un posible brote de alergia… así que, me voy de nuevo a la ducha, esperando sentirme más limpia…
Para aquellos que vais a leer esto y vais a vacilarme, que los habrá, diré en mi defensa que el agua estaba aparentemente limpia y sólo quise echar una mano (nunca mejor dicho) y evitar que todos aquellos que estuvieron allí no se mojaran sus zapatos…
La moraleja de todo esto, o al menos el lado positivo, es que todos los días hay situaciones que me sorprenden… así que cruzaré los dedos mientras pienso: “mañana, mañana toca sorpresa seca”.

martes, 14 de febrero de 2012

Intenciones...


Que insignificante puedo llegar a sentirme ante la grandeza con la que algunas personas actúan…

Que insignificante puedo llegar a ser ante la grandeza de ciertos actos que lejos de ser públicos, o pregonados a los cuatro vientos son tan especiales que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente…

Que insignificante y que afortunada soy de ser consciente de que simplemente soy una persona…
 
Intento no guardar rencores, odios o resentimientos, ocupan sitio y mi sitio es finito y prefiero utilizarlo mejor…

Intento vivir el presente, disfrutarlo, aunque a veces el presente sea feo, duro o doloroso (de todo se aprende, ¿no?)…

Intento devolver la sonrisa a quien me sonríe y regalársela a quien la disfruta…

Intento creerme que puedo desear, creer y luchar por los sueños que me mantienen niña…

Intento no ser condescendiente, soberbia, maleducada, prepotente o pedante (entre otras muchas cosas)…
Intento valorar las pequeñas cosas, detalles que hacen que mi día no sea una burda copia del anterior…
Intento ser agradecida con aquellos que lucharon por mi, creyeron en mi, suspiraron por mi, se preocuparon por mi, se sacrificaron por mi, renunciaron por mi…

Intento… todos y cada uno de los días de mi vida, intento ser mejor persona, a veces lo consigo y otras no… Soy consciente de muchos de mis errores, seguro que de otros muchos no, y a veces tenerlos tan presentes impide que abra puertas y ventanas… Intento que el miedo no me impida seguir intentando, aunque a veces pierda pequeñas batallas ante él…
… sigo intentando, esperando conseguirlo…

jueves, 19 de enero de 2012

... perro verde!!!

Según la RAE la definición de raro es la siguiente:
(Del lat. rarus).
1. adj. Que se comporta de un modo inhabitual.
2. adj. Extraordinario, poco común o frecuente.
3. adj. Escaso en su clase o especie.
4. adj. Insigne, sobresaliente o excelente en su línea.
5. adj. Extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse.
6. adj. Dicho principalmente de un gas enrarecido: Que tiene poca densidad y consistencia.

Empezaré por el principio. Últimamente no entiendo nada o a casi nadie, me siento más rara que un perro verde… el humor de la gente viene y va; sube y baja; los comentarios dichos con el convencimiento de que fueron engendrados por la genialidad son hirientes; los actos lejos de ser amables o simplemente neutrales tienen una ligera intencionalidad, la humillación… ¡vamos que me siento rara! por que no creo que casi todo el mundo trate de hacerme daño, simplemente me siento rara.

Veamos:

1.- Que se comporta de un modo inhabitual. Más bien diría que me siento de un modo inhabitual, me comporto como siempre, a no ser que la percepción que tengo de mis propios actos también se haya visto alterada. Aunque seguramente alguien me hubiera advertido de ello, ¿no?
2.- Extraordinario, poco común o frecuente. Si consideramos extraordinario sinónimo “lejano” de voluminoso, entonces encajaría en parte de esta definición, aunque sólo en parte.
3.- Escaso en su clase o especie. Escasa precisamente no soy, vamos, que lejos de ser escasa soy abundante, por dentro y por fuera, psicológica y físicamente, así que este significado tampoco es el mío.
4.- Insigne, sobresaliente o excelente en su línea. Si encajara en esta definición, esta terminaría en: “… en su curva”. Para aquellos que el significado de insigne no sea demasiado claro, les diré que es algo así como célebre. No se ajusta a mi estado, precisamente.
5.- Extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse. Es decir, excesivamente original en su forma de comportarse habitualmente, y esta tampoco soy yo (¿creo?).
6.- Dicho principalmente de un gas enrarecido: que tiene poca densidad y consistencia. Ni se acerca un poquito a mi estado de ánimo, o quizás si…

Por lo tanto, no puedo sentirme rara, no encajo en ninguna de ellas… cuando encuentre la definición que den de “perro verde” un montón de eruditos en la materia retomaré la intención de entender el mundo que me rodea, mientras tanto dimito…

lunes, 16 de enero de 2012

...nieve


Sin mirar atrás, aunque sin olvidar aprender de ello…

La nieve ha traído con ella un ambiente enrarecido, bajo su manto han quedado carcajadas que ocultan dolor físico, palabras mal interpretadas que revolotean en las mentes torturadas, agobios saturados por trabajo acumulado… los blancos copos escondieron por un momento todo y nos dejaron soñar a través de la ventana con románticas realidades y cuando desaparecieron, con ellos, se fue esa capa de cotidianidad que hacia menos fea la existencia finita que nos atrapa.

La nieve tiene esa maravillosa cualidad, vuelve mágico el momento, los paseos, las palabras… esta vez, lo olvidó… no ha habido bolas de nieve volando, ni muñecos en el parque, ni guantes mojados, ni duchas calientes para recuperar el calor corporal… ha dejado cruda y cruel realidad de resbalones, frío, prisas por llegar, miedo a caer, atascos y una buena dosis de melancolía malsana…

Salamanca, 15 de enero de 2012
Así que, sin mirar atrás, no pienso volver a reprocharle a la nieve su última actuación, es pasado, no regresará… mas espero que no olvide… sólo quiero que sea lo que siempre ha sido, muñecos de nieve, risas, guerras de bolas, chocolate caliente… 

martes, 13 de diciembre de 2011

..navidades...




En estas fechas nos volvemos, solidarios, amables, responsables, cordiales, benévolos, compasivos, humanitarios, sensibles… nos volvemos tontos, nos ponemos la máscara de la conciencia recién lavada y sonreímos… aunque bien mirado, es una oportunidad para regalar a la familia momentos entrañables, si bien antes pasamos por momentos críticos dignos de mención.
El modelito que lucirás en la cena de nochebuena te saldrá casi como una letra del coche, pero si lo piensas bien lo podrás aprovechar (sólo el básico y los zapatos, claro) para la comida del día de Reyes.
Por fin vas a poner en práctica lo que aprendiste en aquel curso de protocolo que hiciste por la cámara de comercio en horas de trabajo.
Has reservado una partida especial del presupuesto mensual para tus obligadas visitas a la peluquería (al menos tres).
Has hecho rigurosas pruebas del maquillaje que llevaras en las ocasiones especiales que están por venir (se llaman ocasiones especiales porque permiten que la pequeña restauración que normalmente te haces sea pecata minuta).
Has elegido el vino, carísimo (lo cual significa que tiene que gustar por narices), no lo has probado, pero su precio no te genera ningún tipo de dudas: tiene que estar buenísimo.
Has preguntado por los invitados (familia, todos ellos), y vas a coincidir con la mujer de tu hermano… estas leyendo de nuevo “el arte de la guerra” y “en boca cerrada no entran moscas”.
Has investigado en internet y llevarás lo último de lo último en canapés: carpaccio de delicias de cochinillo sobre lecho de bulbos caramelizados (más conocido por todos, como morcilla con cebolla).
… … …

Momentos críticos que son la antesala obligatoria de estas entrañables fiestas…

Se nos ha olvidado lo básico, la esencia y no me estoy refiriendo a los momentos religiosos, me refiero a la diversión, a las sonrisas sentidas y consentidas, a los villancicos ridículos cantados en familia, a esos abrazos tan especiales, a los besos de medianoche, a disfrutar mirando a tu padre dormido como un tronco en el sillón, a dejarnos llevar por las luces y disfrutar, sin zarandajas ni aspavientos… mis navidades serán unas navidades en minúscula, no las quiero de otra manera, mas trataré de disfrutarlas … (deséame suerte, ja!!)

martes, 29 de noviembre de 2011

...dejándome...


Allí, donde se cruzan los caminos de lo humano y lo divino, allí, donde el horizonte olvida su nombre, allí… allí todo parece posible. Se engalanan las chabolas, los invidentes dirigen el tráfico, los políticos me representan, los comentarios recalcitrantes son sexys, incluso los perros hablan… allí, en aquel lugar que durante mi infancia visitaba pensándolo eterno y localizable… allí han dejado las musas todas mis ideas positivas, y esas ganas de ser… estoy secuestrada por un territorio inhóspito… dos mundos distintos y habitables se venden ante mi… la duda me va ganando la partida, la cordura y la desazón comparten la misma vivienda (me ofrecen una habitación sin ventana); la lujuria y la sensatez viven en aquella casa roja (tienen un precioso jardín); la locura y la sensibilidad viven enamoradas; la dignidad está a punto de mudarse al sótano (no puede pagar el alquiler); la vergüenza y la humildad han comenzado a vivir juntas (en la entreplanta de aquel hotel abandonado); el trabajo ha decidido irse de okupa (no aguanta más la presión); la salud decidió dejarse marchitar en el patio de atrás del colegio; la esperanza… la esperanza era verde y se la comió un burro (Resignación le decían) … y yo he de decidir con quien me quedo… secuestrada en un territorio salvaje, por inventar, con ganas de todo y fuerzas de nada; de momento… dejándome llevar.

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